domingo, junio 04, 2006

Libertad de expresión con responsabilidad

Queridos amigos de todo el mundo:

Estamos ante un momento histórico en el mundo de las comunicaciones. Poder intercambiar opiniones, conocimientos, experiencias con el mundo, es un hecho trascendental para la humanidad.
Imaginen que nuestras letras y palabras van a llegar a lugares que no sabíamos que existian y que nuestras ideas y pensamientos pueden abrir muchas puertas. Espero que comprendamos que la "libertad de expresión sólo es posible con responsabilidad".
Adrián Fiandino

1 Comments:

Blogger cadenaserargentina said...

¿Sabias qué?

En épocas de la conquista española, el genocidio, despojo y esclavización fueron las consecuencias de la barbarie Real y Eclesiástica. Reyes y Papas sostuvieron una sociedad perversa y escalofriante para subyugar al prójimo en el nombre de Dios, la Patria y los Santos Evangelios.
Para los aborígenes hay promesas pero no tierras
Por ultimo , me parece interesante comentar un estudio hecho en nueve provincias por el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen de la Iglesia Católica, el cual indica que el 66 por ciento de las comunidades aborígenes no tiene títulos de propiedad de sus tierras, a lo que se suman irregularidades que no respetan sus derechos legales.
Cuando se otorgan tierras a los aborígenes, “generalmente se entregan pequeñas parcelas –a veces tierras no aptas, áridas– que no permiten la subsistencia”. A lo que se agrega que en otros casos se entregan tierras fiscales que ya están ocupadas por otros, “generándose conflictos entre pobres y transfiriendo el problema a los grupos afectados”.
Lejos de Buenos Aires y de los centros del poder, las novecientas comunidades aborígenes del país –según los relevamientos del Instituto Nacional Indigenista– poco tienen que decir y hacer frente al “lobby” de los grandes grupos económicos que siguen concentrando la propiedad de la tierra en pocas manos, en común acuerdo con gobiernos provinciales, escribanos, jueces y policía.
Los derechos históricos y hasta constitucionales que alegan los aborígenes argentinos no pesan frente a la influencia real, los contactos y el poder económico del pequeño grupo de propietarios que en conjunto suman más de dos millones de hectáreas.
A través de muchos reclamos, luchas y reivindicaciones, las comunidades aborígenes lograron introducir en la Constitución reformada en 1994 el reconocimiento de sus derechos como pueblos preexistentes a la conformación de la propia nación y, mediante ese argumento, que se les reconozca el derecho a la propiedad de la tierra que habitan y de aquéllas, aptas y suficientes, para desenvolverse de acuerdo a sus necesidades materiales y culturales (artículo 75, inc. 17). Estas mismas prerrogativas se trasladaron a algunas constituciones provinciales. Sin embargo, los textos no se traducen en acciones prácticas.

Adrián Fiandino - Diplomatura en Periodismo Político

9:57 PM  

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